El visitante encuentra en una muestra inigualable de la arquitectura palaciega de ambiente rural. Casonas que se fueron ampliando en torno a torees de los siglos XV y SVI, como la casa de Doña María, o Torre de Campomanes, rodeada por una muralla almenada, o la misma Torre de Tuña o Torre de Campo, situada a su lado y la Casa de los Cienfuegos, en el centro del pueblo. A ellos se añaden los imponentes palacios de Cabo del Río (ss. XVI-XVIII) y el Palacio de Barreiro (s. XVIII), en el barrio de Castañeo. Tampoco se puede dejar sin visitar la casa natal del General Riego, Casa La Chamorra (s. XVIII), con su gran corredor en voladizo. También es de interés el templo parroquial, con capillas nobiliarias y fachada en sillería rojiza, construida en 1771.Para ir a Merillés (Meriás) hay que cruzar el río Tuña, limpio y muy truchero, por el puente de El Carral, de arco adevolado, levantado en lugar de otro de época romana y que aún se llama romano.De él arrancaba, y aún hoy asciende por la ladera, la vieja calzada romana que unía las explotaciones auríferas de la Sierra de Begega con la vía romana del Narcea. Puede subirse andando por el camino tradicional, o bien seguir por la carretera hasta el pueblo de Merillés.
Merillés tiene un antiguo templo de estilo rural, la iglesia de San Pedro, con tallas renacentistas, desde cuyo emplazamiento se tienen unas magníficas vistas del valle. Desde el templo se asciende a pie hasta la colina de Las Cabanas. Tras media hora de camino se llegará al dolmen. Refugio ocasional de pastores y ganados, su cubierta de casi tres metros cuadrados estaba sustentada por cuatro ortostatos laterales, uno de los cuales le falta.

 

 
 
 
 
Dolmen de Merillés
 
 
 
 
Su cubierta de casi tres metros cuadrados esta sustentada por tres ortostratos laterales.Desde el dólmen hay una excelente vista panorámica.