La visita a Tuña bien puede comenzar por el palacio de Cabo el Río, situado en la margen izquierda del río y protegido de la carretera por un muro almenado de poca altura. Dos grandes torres laterales enmarcan el cuerpo central construido entre los siglos XVI y XVIII, cuya fachada norte se abre en balcones con protecciones metálicas. Su fachada principal presenta un cuerpo con dos amplios corredores entre las dos torres. Tiene los huecos recercados en piedra de sillería y en la torre sureste campea el escudo de los Arganza. A pocos metros, se levanta el puente del Carral (la Ponte'l Carral), de cantería y con arco alomado, al que algunos siguen calificando como romano. A su lado se ha instalado una reproducción de uno de los exvotos dedicados a los lares viales que se hallaron en sus proximidades. El visitante volverá tras sus pasos para entrar en Tuña al lado de la muralla almenada de la Torre de Campomanes o Casa de Doña María antaño Casa de los Flórez Valdés. En el cuerpo de la torre destaca el escudo nobiliario de la familia Flórez Valdés, con armas de Núñez de Tuña, Quiónes, García de Sierra y Flórez de Sierra. La casa tiene una estructura común a otros palacios de Tuña: una torre a la que se adosa un cuerpo lateral, en el que destaca el corredor de madera que da acceso a las dependencias de la planta noble.
A pocos pasos de la Casa de Doña María encontramos la Torre de Campo, edificio con una estructura similar a la anterior. A la torre cuadrada de tres pisos, probablemente del siglo XIV, se adosa un cuerpo lateral con corredor de madera, huecos recercados en piedra y horno tradicional edificado en el XVIII. Tiene escudo de los García Bernardo y sobre el dintel de una ventana grabados una cabra y una garza.
Inmediata a la Torre está la Iglesia de santa María del Pedrero. Edificado en 1771, el templo destaca por sus sillares rojizos, en piedra caliza de Espinareo. Tiene planta de cruz latina y cubre el centro del crucero con cúpula. Mantiene capillas blasonadas, realizadas por los nobles del lugar. El retablo mayor es de finales del XVIII, de poco valor artístico, probablemente salido del taller de los Palomino, artesanos de Villatresmil.Frente a la fachada principal del templo, el busto del general Riego, obra del escultor Iglesias Luelmo, contempla la plaza central del pueblo. El visitante avanzará por la calle de la izquierda, paralela al río, para encontrarse antes de llegar a la casa natal de Riego, y a la derecha, con la Casa Pepón, o Torre de los Cienfuegos de Tuña. Se accede a su planta noble, en la que destacan los arcos de medio punto de los huecos, por escalera de piedra y corredor con balaustrada. Siguiendo el camino, aparece la inconfundible fachada de la casa natal de Riego , o casa La Chamborra. Es un edificio de raíces populares y buen ejemplo de casa hidalga de finales del XVIII. En el exterior destaca el escudo de armas de los Rodríguez de Tuña, Peláez y Pambley. Construido con muros de mampostería y sillería de arenisca en algunos vanos, el edificio se adapta al desnivel del terrenos con varios volúmenes. Tiene dos corredores, uno en la fachada Sur sobre un machón y pies derechos de madera y otro volado en la fachada Este. Además del escudo, confieren categoría al edificio el alero con canecillos moldurados, las balaustradas en los corredores y las puertas de cuarterones con molduras geométricas. Como en el resto de los palacios de Tuña, la distribución de la casa responde a necesidades agropecuarias: cuadras en el sótano y vestíbulo en el bajo que distribuye el paso a las cuadras, a la sala y a la cocina con llar y fornu. En una esquina del corredor del piso alto destaca una torrecilla de madera y argamasa cubierta a cuatro aguas, que aloja el llamado cuartu la padana, en el que se almacenaba y secaba la hojarasca del maíz.
Se continuará camino adelante para subir a Castañeo, saliendo de Tuña a la izquierda y rebasando las escuelas. La pista asfaltada para facilitar el paso de vehículos sustituye el antiguo camino que comunicaba este barrio con Tuña en línea recta. Desde castañeo se podrá bajar al camino del Palacio de Barreiro. Próximo a la ruina en alguna de sus partes, se compone de cuatro crujías que encierran un patio central. Flanquean la fachada dos torres de planta cuadrada, una de las cuales pudo ser el núcleo original del palacio y construirse en el XIV. El resto se edifica en el XVIII. Presenta un corredor principal y otros laterales, escudo nobiliario de los Riego y Tineo en la fachada principal, columnas en la antojana y camino de acceso enlosado.
Su actual huerta era antaño una zona de recreo con fuente y frutales.
Si el visitante es amante de la tranquilidad que brinda los espacios naturales, podrá desviarse al tomar la pista de Castañeo y seguir camino adelante por el río Faxeirúa. De aguas frías favorables para la trucha y márgenes boscosas propicias para la caza, fue durante la romanización asiento de explotaciones auríferas.